Una página corta, porque hay poco que contar: esta web no usa cookies salvo que aceptes la medición publicitaria, explicada más abajo. Sí pasan otras cosas, y todas están debajo: el idioma que elegiste se guarda en tu navegador, y al abrir la puerta de entrada del sitio tu navegador le pregunta a un servicio externo en qué país está tu dirección IP, para poder abrir en inglés o en español sin obligarte a elegir.
Esta web no pone cookies salvo que lo aceptes
Ni nuestras ni de nadie, salvo que aceptes la medición publicitaria en Preferencias de cookies. Mientras no aceptes, no se crea ninguna cookie al entrar, ni mientras navegas, ni al enviar un formulario. Lo que explica el resto de esta página es lo que sí se guarda en tu navegador —dos entradas, y ninguna es una cookie— y todas las peticiones que salen de él. Son tres, y las tres están debajo.
Lo que sí guarda en tu navegador
Dos entradas, y ninguna es una cookie. La primera, «ks.lang», con dos letras —«en» o «es»— para que la web se abra en el idioma que elegiste la última vez. Se guarda en el almacenamiento local de tu navegador. Nunca sale de tu dispositivo, no se nos envía con ninguna petición y no sirve para reconocerte. Es además lo primero que mira la web: si está ahí, la consulta de país que se explica debajo no llega a hacerse. Si borras los datos de este sitio en tu navegador desaparece; no se rompe nada, la web simplemente lee el idioma de la barra de direcciones, que es donde vive de verdad. La segunda, «ks.consent», solo aparece si abres Preferencias de cookies y respondes: guarda tu respuesta para no volver a preguntártelo en la siguiente visita. Si nunca la abres, nunca se crea. Decir que no NO la borra: guarda ese no, con su fecha, que es justo para lo que sirve — así la web sabe que no debe volver a preguntarte. Desaparece si vuelves a abrir Preferencias de cookies, que la limpia hasta que respondas, o si borras los datos de este sitio.
Por qué eso no es una cookie
Una cookie viaja al servidor con cada petición que haces, que es justo lo que la hace útil para seguir a la gente. El almacenamiento local no viaja a ninguna parte: se queda en tu navegador, y solo esta página puede leerlo.
La petición del idioma: en qué país está tu IP
Cuando abres la puerta de entrada de esta web —la dirección sin idioma detrás—, tu navegador le pregunta a geojs.io, un servicio de otra empresa, a qué país pertenece tu dirección IP. Lo que vuelve es un código de dos letras, y sirve exactamente para una cosa: decidir si la página abre en inglés o en español. Después se descarta. Esto merece decirse claro en vez de enterrarlo: tu dirección IP es un dato personal, y ese proveedor la ve. La petición va de tu navegador directamente a ellos y no pasa por nuestros servidores, así que nosotros no recibimos tu IP, no la guardamos y no la registramos. Ni ellos ni nosotros ponemos ninguna cookie para esto. Si prefieres que no ocurra, entra directamente por una dirección con idioma (/en o /es) o elige idioma una vez: a partir de ahí la web usa tu elección guardada y no le pregunta a nadie. Y si el servicio no contesta en aproximadamente un segundo, no se reintenta nada: la web tira del idioma que pide tu propio navegador y sigue.
Lo que anotamos cuando pulsas llamar o WhatsApp
Cuando pulsas el teléfono o el enlace de WhatsApp, o cuando envías el formulario de contacto, tu navegador le avisa a un servidor del grupo (bonds.serletapps.com) de que ese clic ocurrió, y algún dato técnico de ese clic (el idioma de la página, el tipo de dispositivo, un identificador del clic). Si llegaste desde un anuncio, el enlace de WhatsApp además abre la aplicación con un código de referencia ya escrito en el mensaje, para poder emparejar una conversación que llega sin origen con el anuncio: puedes borrarlo antes de enviarlo. Lo que se avisa es: en qué página estabas, qué buscaste si llegaste desde uno de nuestros anuncios, y de qué anuncio se trata. Ni tu nombre ni tu mensaje van ahí, y no se pone ninguna cookie para esto. Existe por un motivo sencillo: una llamada entra sin origen, así que sin esto no sabemos qué anuncio la pagó. Esta sí ocurre aceptes o no la medición publicitaria, porque es nuestra y no de Google, y ese servidor ve tu dirección IP, como la ve cualquier servidor al que le mandas una petición. Si prefieres que no ocurra, escríbenos: las direcciones de correo del pie llegan a las mismas personas.
Lo que hemos decidido no hacer
No hay analítica web en este sitio, ni botones de redes sociales que llamen a casa, ni grabación de sesión. Usamos la etiqueta de Google Ads en modo de consentimiento. Mientras no aceptes en Preferencias de cookies (al pie de cada página), no guarda cookies y solo envía señales anónimas, para medir si una visita que llega desde uno de nuestros anuncios termina en contacto. Si aceptas, Google puede poner sus cookies para ello. Si cambias de opinión, retirarlo en Preferencias de cookies hace que deje de guardar nada nuevo desde ese momento, pero una cookie que ya esté en tu dispositivo se queda hasta que caduque o hasta que borres los datos de este sitio en tu navegador: desde aquí no podemos borrártela, y decir lo contrario no sería cierto. Fuera de eso y del registro de clics del apartado anterior, nada te sigue de una página a otra ni de una visita a la siguiente. La consulta de país de arriba no es una excepción a eso: se pregunta una vez, contesta con dos letras y no sabe nada de lo que hagas después. Todo esto es una decisión, no un descuido, y por eso esta página es corta. Si algo de esto cambia, esta página cambia el mismo día y la fecha de arriba lo dirá.